jueves, 24 de diciembre de 2009

Una reflexión...

“Hay una ciudad de gente muy ocupada.
Muchos están angustiados por cómo mantener a sus familias, pues los tiempos son difíciles.
Otros están preocupados mientras cuentan sus riquezas, pues temen que se las puedan robar.
Están los que buscando obtener algún ingreso extra, afanosamente hacen lugar en sus pequeñas casas con el fin de alquilárselo a algún extranjero.
Hay un joven que hurta mercadería de un negocio, aprovechando la distracción de su dueño.
Un enamorado escribe una carta.
Cinco amigos planifican un viaje.
Un padre reta a su hijo, porque sus maestros le dijeron que no presta atención en clase.
Dos vecinos discuten en la calle por un negocio que no funcionó.
Un político analiza cómo acomodarse a los cambios que se están produciendo.
Una pareja contempla orgullosa los nuevos muebles que finalmente se pudieron comprar.
Un grupo discute acaloradamente sobre religión.
Un hombre mayor trabaja hasta tarde porque tiene que terminar un trabajo para la mañana siguiente.
Una mujer llora sola en su casa.
Una familia cena junta, sin hablarse.
Muy pocos se preguntan hacia dónde se dirigen esos pastores.
Y ninguno vio la nueva estrella en el cielo."

Que tengamos una Navidad centrada en Cristo, es mi deseo para todos.

Herman Dolder

domingo, 17 de febrero de 2008

"Llamamientos"

Una de las claves del éxito de la Iglesia de Jesucristo es, sin duda, su singular organización.

Destacaremos algunos de los puntos que la hacen tan única:

En primer lugar, en la Iglesia todos los cargos eclesiásticos locales se realizan en forma voluntaria, sin remuneración monetaria de ninguna clase. Esto hace que cada persona viva de su propio trabajo secular, dedicando parte de su tiempo libre al trabajo voluntario en la Iglesia, y en el servicio a los demás.

En segundo lugar, los cargos eclesiásticos (los que se denominan “llamamientos”, por la forma en que son realizados), tienen una duración limitada, aunque en la mayoría de los casos dicha duración es indeterminada a priori. De esta manera, la persona que sirve en algún cargo sabe que lo hará por un tiempo limitado, luego del cual será “relevada” de esa asignación y podrá ser “llamada” posteriormente a ocupar otra responsabilidad.

En tercer lugar, en la Iglesia no existe una “carrera eclesiástica”. Cualquier miembro digno puede recibir cualquier responsabilidad, sin importar los cargos que desempeñó con anterioridad. Una persona puede ser llamada como “Obispo” (una función equivalente al “Pastor” de otras denominaciones), y luego de desempeñar varios años fiel y exitosamente esa responsabilidad puede ser relevado de la misma, para luego ser llamado como un simple maestro de la Escuela Dominical. Nadie considera que en la Iglesia algún llamamiento sea “superior” a otro, ni pretende que un llamamiento lo conduzca a otro. Lo importante para todos es realizar el mejor trabajo que se pueda en el tiempo que se tenga.

Como último punto diremos que en la Iglesia se busca que todos los miembros tengan una responsabilidad o llamamiento, para lo cual hay distintas “organizaciones” con numerosos cargos a cumplir.

A modo de conclusión, diremos que, si bien los cuatro puntos expuestos hacen que esta organización sea única, la misma no sería exitosa si no estuviera basada en el conocimiento que tenemos los miembros de la Iglesia de que todos los llamamientos que recibimos vienen directamente de Dios, por medio de la revelación de su voluntad a quienes Él ha llamado en ese momento a dirigir los diferentes asuntos de su Obra.



“Artículos de Fe” relacionados:

5. Creemos que el hombre debe ser llamado por Dios, por profecía y la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad, a fin de que pueda predicar el evangelio y administrar sus ordenanzas.

6. Creemos en la misma organización que existió en la Iglesia Primitiva, esto es, apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.

lunes, 4 de febrero de 2008

Entrevista al líder de una secta

P: Se los acusa de ser una secta. De haberse separado de la Iglesia Verdadera, la que fue establecida por Dios hace miles de años. ¿Qué nos puede decir al respecto?

R: Es verdad que la mayoría de nosotros hemos pertenecido a la Iglesia tradicional, y la hemos abandonado. Y lo hemos hecho al descubrir que con el transcurso del tiempo esta Iglesia ha dejado de lado los verdaderos principios que Dios mismo estableció en sus origenes. Ésto se debe a que han perdido la comunicación con los cielos, la revelación, con la que contaban en un principio. Ya no tienen profetas inspirados que reciban la voluntad de Dios, como los hubo en otras épocas. Así han quedado librados a interpretar los escritos de los antiguos profetas, mezclando sus conclusiones con ideas que han ido surgiendo desde entonces, sobre todo con mitología y filosofía griegas y romanas, a la vez que rechazan a los actuales profetas, afirmando que Dios ya dijo todo lo que tenía por decir, y que eso son las únicas Escrituras.

P: ¿Y ustedes tienen Escrituras nuevas?

R: Sí, con los nuevos profetas vienen nuevas revelaciones. Tratamos de ser muy cuidadosos de registrarlas y agregarlas a lo que ya dijeron los profetas antiguos.

P: Pero si la Iglesia tradicional está tan equivocada ¿Cómo puede ser que entonces tengan tantos miembros?

R: Hoy, la mayoría de sus miembros sólo pertenecen a ella por tradición familiar, cumpliendo sólo con los requisitos mínimos que ella les exige. Tal es así que sólo asisten a sus ceremonias unas pocas veces al año, más por costumbre que por fe. Otros, lo hacen por cuestiones místicas, más relacionadas a la magia que al verdadero Evangelio.

P: ¿Y puede ser que la mayoría esté equivocada?

R: Puede ser, y es. En nuestro trabajo proselitista encontramos muchísima gente que está buscando algo más profundo que lo que les da su Iglesia.

P: ¿A eso atribuyen el gran crecimiento que experimentan ultimamente?

R: A eso, y a que los principales líderes y maestros de la Iglesia tradicional han abandonado su papel de pastores del pueblo y están más preocupados en conseguir y mantener su poder, riquezas e influencia política.

P: ¿Y las otras sectas?

R: Surgen por la mismas causas. El abandono que siente la gente de parte de su Iglesia y su búsqueda personal de la verdad. Si es gente bien intencionada reconocerán la verdad cuando la encuentren.

P: También se les critica a ustedes haber surgido siguiendo a un "loco mesiánico" que decía que venía a realizar "la obra de Dios".

R: Si la gente estudiara las Escrituras que tienen se darían cuenta que ellas hablan de este "loco", y de sus enseñanzas. Si oraran a Dios preguntando si ese "loco" es realmente su enviado lo sabrían por revelación directa desde los Cielos. Yo así lo supe, y así decidí seguirlo.

P: ¿Qué tienen que decir sobre la gente que se burla de ustedes y los llama con un apodo ofensivo?

R: Es verdad que nos llaman con un apodo ofensivo, o eso es lo que ellos creen. Nosotros hemos adoptado ese apodo, y hasta nos sentimos orgullosos de él. Creo que la gente que honestamente busque la verdad, se libere de sus prejuicios, y esté dispuesta a pagar el precio de ser considerado un "raro", llegará a descubrir que nuestra Iglesia es la que Dios ha establecido para este tiempo. Queremos invitar a todos a conversar con nuestros misioneros, conocer las nuevas revelaciones, meditar sobre todo esto, y si así lo desean, bautizarse para pertenecer a la Iglesia.

P: ¿Ustedes han sido perseguidos?

R: Sí, mucho, y desde nuestros orígenes. Muchos de nuestros hermanos, empezando por el Fundador de nuestra Iglesia han sido perseguidos, traicionados, y vilmente asesinados sin motivo alguno, y en contra de toda ley. Algunos hemos tenido que abandonar nuestras casas, escondernos, y sufrir muchos abusos. Sin embargo, las puertas del infierno no han podido ni podrán frustrar los planes de Dios.

P: Se dice que rechazan muchas de las costumbres tradicionales, y que tienen creencias y comportamientos muy extraños.

R: En realidad somos más tradicionales que nadie. Creemos y hacemos lo mismo que creyeron e hicieron los grandes Patriarcas, Adán, Noe, Abraham, Moisés... Que después se hayan abandonado esas creencias y prácticas, y se hayan cambiado por otras, no hacen más que demostrar lo que venimos afirmando. Que han sido restauradas hoy, y que Dios mismo lo ha hecho por medio de su Enviado.

P: ¿Usted, entonces, es quien dirige hoy a esta secta?

R: Guiado desde el cielo, sí.

P: ¿Y afirma que recibe revelación para hacerlo?

R: Sí.

P: Gracias por su tiempo.

R: De nada. Y nuevamente les extiendo la invitación. Si quieren saber algo más sobre nosotros, los llamados "cristianos", y sobre nuestro líder "Jesús", no tienen más que hablar conmigo, Pedro el Pescador, o con cualquiera de nuestros Misioneros y Apóstoles que andan por el mundo predicando este Evangelio.





“Artículos de Fe” relacionados:

5. Creemos que el hombre debe ser llamado por Dios, por profecía y la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad, a fin de que pueda predicar el evangelio y administrar sus ordenanzas.

6. Creemos en la misma organización que existió en la Iglesia Primitiva, esto es, apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, etc.

9. Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios.

11. Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen.

domingo, 3 de febrero de 2008

La Pregunta

Todas las personas que me conocen, tarde o temprano me hacen la pregunta: “¿En qué creen los mormones?”.

Esa es una pregunta muy difícil de contestar, y no porque yo no sepa en qué creemos, sino porque hay tanto para decir que cualquier respuesta sería terriblemente incompleta.

Pero hay una pregunta mucho más interesante y más fácil de responder, la cual lamentablemente nunca me han hecho. Por eso me la preguntaré ahora a mí mismo:

“¿Por qué creen los mormones?”

Mi respuesta es la siguiente: Los mormones creemos en las cosas que creemos porque hemos tenido experiencias espirituales, personales e individuales, con Dios.

Eso es todo.

Es simple a la vez que profundo. Y es lo que verdaderamente nos distingue de toda otra religión y creencia.

Creemos porque Dios existe, nos conoce, nos escucha, nos contesta...

Los mormones no seguimos a ningún líder, sin antes tener una experiencia espiritual personal en la que Dios nos confirme que el líder ha sido efectivamente llamado por Él.

Los mormones no aceptamos ninguna doctrina, sin antes tener una experiencia espiritual personal en la que Dios nos confirme que dicha doctrina es realmente Suya.

Deja entonces de tener tanta importancia el "qué creemos", porque estamos dispuestos a creer todo lo que Él nos haya manifestado y lo que en lo futuro nos manifieste.

Entendiendo esto, es mucho más fácil comprender todo el resto del “Mormonismo”.

Así se entiende, por ejemplo, cómo es posible que en la Iglesia no exista lugar para el disenso (que de hecho casi no existe), a la vez que nos oponemos enfáticamente a la obediencia ciega.

Y es, simplemente, porque Dios es nuestro Padre, y ha prometido contestar nuestras oraciones dirigidas a Él en el Nombre de Su Hijo, sin intermediarios humanos ni angelicales.

Él nos ha dicho que podemos, y debemos consultarlo “en todos nuestros hechos”, y que Él nos “dirigirá para bien”.

Por ese conocimiento personal es que testificamos individualmente pero unánimemente ser la Iglesia de Jesucristo, la única que posee toda la autoridad dada por Dios para enseñar Su Plan y guiar a Sus Hijos nuevamente a Su presencia. Y esto lo decimos no con soberbia y orgullo… sino con la reverente humildad de sabernos indignos, y con la plena consciencia de la gran responsabilidad que dicho conocimiento acarrea. ¿Puedo yo acaso negar lo que Dios me ha hecho saber cuando se lo pedí?

Los misioneros de la Iglesia andan hoy por todo el mundo con un mismo objetivo: acercar todos los hijos a Nuestro Padre, enseñándoles cómo hacer para que puedan tener sus propias experiencias espirituales, personales e individuales con Él.

Por eso, si tiene Ud. la oportunidad de escucharlos, no la desaproveche.